jueves, 17 de mayo de 2012

no salgo del asombro



De pensar que las acusaciones que la Fiscalía General de la Nación le hace a Sigifredo López puedan llegar a ser ciertas. Hoy ha sido noticia de resonancia nacional y motivo de gran sorpresa ante la opinión pública la imputación de los delitos de toma de rehenes, perfidia, homicidio agravado y rebelión, pues supuestamente, de acuerdo con las pruebas recaudadas por el ente acusador, Sigifredo habría participado activamente en el secuestro de los 12 diputados del Valle del Cauca realizado por las FARC el 11 de abril de 2.002 y asesinados de manera atroz cinco años después cuando el Ejército Nacional intentó un rescate armado.


Si bien es cierto nuestra Constitución Política consagra el principio de presunción de inocencia, según el cual Sigifredo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, la sola acusación y los indicios que empiezan a tejerse sobre la base de un video que está en manos de la fiscalía en el que el ex-diputado instruye a los guerrilleros encargados de realizar el secuestro, para explicarles como entrar al edificio de la Asamblea Departamental del Valle, es por sí solo un fenómeno de dimensiones monumentales. 


Recuerdo ahora al escritor portugués y premio nobel de literatura José Saramago, quien como yo, se enterneció hasta las lágrimas cuando el ex-diputado se encontró con su hijos después de siete años de cautiverio como único sobreviviente de los 12 diputados secuestrados. Saramago dijo además que toda su vida y su obra quedaba justificada en la cita que Sigifredo hizo de su libro al comparar a Piedad Córdoba con la esposa de "El médico" en el libro Ensayo sobre la ceguera.

Pues bien, según las pruebas documentales y testimoniales recaudadas, hoy en poder de la fiscalía, como único sobreviviente de la masacre de los asambleístas vallecaucanos ocurrida el 18 de junio de 2.007, Sigifredo ha estado engañando al mundo durante todo este tiempo.  

"Casi siempre, a las acciones de los malvados las persigue primeramente la sospecha, luego el rumor y la voz pública, la acusación después y, finalmente, la justicia
(Cicerón)



1 comentarios:

khryzrojas dijo...

Es para mi escalofriante el solo imaginarlo!